domingo, 2 de enero de 2011

Impacto cultural


El incremento del hábito de la lectura entre los niños y jóvenes ha sido la tendencia más destacada que se le atribuyó a Harry Potter. Una encuesta llevada a cabo en 2006 por Kids and Family Reading Report y Scholastic arrojó como resultados que el 51% de los lectores de la serie de entre 5 y 17 años dijo que no había leído por placer anteriormente a Harry Potter, pero que después sí lo hace. Además, el estudio afirma que el 65% de los niños y el 76% de los padres declaraba que el desempeño escolar de ellos mismos o de sus hijos había mejorado desde que empezaron a leer los libros. Charlie Griffiths, director de la National Literacy Association, dijo «cualquiera que persuada a los niños a leer debería ser atesorado, y lo que Rowling nos ha dado con Harry Potter es por poco un milagro». Por su parte, el Primer Ministro británico, Gordon Brown, alabó a la escritora diciendo «creo que JK Rowling ha hecho más por la literatura que ningún otro ser humano».

A medida que la serie avanza, cada libro se vuelve progresivamente más largo, desarrollando habilidades literarias en los lectores. Una comparación muestra que cada libro, salvo el sexto, es más largo que se predecesor, requiriendo una mayor concentración y atención en aquellos niños que abordan la lectura de la serie.
También es destacable el fanatismo que consiguieron los libros. En respuesta a la ansiedad de los fanáticos, las librerías de todo el mundo comenzaron a organizar eventos que coincidían con el lanzamiento de los libros, empezando con la publicación de el cáliz de fuego, en el 2000. Estos eventos, que incluían generalmente juegos, actuaciones y pintadas en la cara, han logrado una gran popularidad entre los fanáticos y han sido increíblemente exitosos en atraer compradores, hecho que se pone de manifiesto con la venta en el primer día de publicación de casi 9 millones de copias de las 10,8 millones de la tirada inicial.
Harry Potter también trajo cambios al mundo editorial, siendo uno de los más destacados la reforma de la lista de best-sellers del New York Times. El cambio vino inmediatamente después del lanzamiento de el cáliz de fuego, en 2000, cuando los editores se quejaron del número de puestos que ocupaban los libros de Harry Potter y otros destinados al público infantil. Como consecuencia, el New York Times creó una lista separada para la literatura infantil.
La palabra muggle se ha extendido más allá de sus orígenes, siendo usada por muchas personas para indicar a aquel que le falta alguna habilidad. En 2003, el término entró en el Oxford English Dictionary con esa definición.

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